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The Fixed Trio desata la bestia con «Animal Grace»

Granada vuelve a rugir con la urgencia del mejor blues rock gracias a Our Guilty Pleasure, el segundo álbum de estudio con el que The Fixed Trio consolida su espacio en el mapa de la música con mayúsculas. Tras el éxito de su LP debut Talladega y sus anteriores EPs, el power trío granadino rompe el silencio con la live session de «Animal Grace», un primer single que funciona como una declaración de principios: rock sin red, riffs de hormigón y la honestidad que solo se encuentra en el sudor de un directo salvaje.

A veces no hace falta mirar el calendario para saber que el invierno ha terminado; basta con que un amplificador escupa la primera nota de «Animal Grace» para que el asfalto empiece a arder. Lo que The Fixed Trio ha perpetrado con su nueva «live session» no es un videoclip al uso, es una declaración de guerra en toda regla. Olviden la cosmética sonora y los filtros de Instagram: este trío granadino regresa para reclamar su sitio con la autoridad que dan los años de carretera. Tras el impacto de su primer largo, Talladega (2023), y de EPs que ya son de culto como su homónimo de 2018 o el reciente Hey My Friend (2025), la banda regresa con su segundo álbum de estudio, Our Guilty Pleasure, un disco conceptual que promete ser el trabajo más acojonante y visceral que ha pasado por nuestros platos en años y que contará con distribución en grandes superficies.

Grabado íntegramente en el estudio de José Ibáñez, este nuevo trabajo captura la electricidad de una banda tocando sin red, donde el sudor y el aire de la sala se sienten en cada golpe de caja. La pieza es un tratado de honestidad brutal. Aquí no hay trampa ni cartón, solo tres músicos capturando una energía que parece sacada de los mejores años del southern rock pero con una mala leche contemporánea que te vuela la cabeza. La guitarra y la voz desgarrada de Juan Rodríguez Justicia lideran una embestida que se apoya en una base rítmica de hormigón armado, con Alex Pérez Manzano al bajo y Sergio Flores Herrera a la batería. Es rock sin cirugía, mezclado y masterizado por Marcos Muñiz con un solo objetivo: que el oyente sienta el voltaje real de un power-trio que ya demostró su casta ganando el primer premio de la Blues Battle de Cazorla.

«Animal Grace» funciona como el prólogo perfecto para un álbum que no teme profanar el «War Pigs» de Black Sabbath ni diseccionar el hedonismo como último refugio. La trayectoria de estos tipos ya no conoce fronteras, con una amplia gira programada para el próximo verano que consolidará su proyección internacional dentro del blues rock europeo. The Fixed Trio no hace prisioneros; su música es una necesidad vital de supervivencia en un panorama a menudo anestesiado por lo digital. Este segundo disco de larga duración es la confirmación de una madurez insultante que los sitúa a la vanguardia del género.

La sentencia definitiva de este vendaval se dictará el próximo 25 de abril en la sala Rock N’ Rolla Underground Club de Granada. Allí, las canciones de Our Guilty Pleasure, que verá la luz el 18 de abril, cobrarán su verdadera dimensión entre el humo y el rugido de los vatios. Si todavía crees que el rock and roll puede ser peligroso, directo y absolutamente real, deja de buscar. La bestia ya está aquí y se llama «Animal Grace». El resto, simplemente, es ruido de fondo.

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